La capitana del Heidelberg Volkswagen se despide tras 12 años en el club. Lo que comenzó siendo una actividad extraescolar -el voleibol- a la que se apuntó con sus amigas de clase ha acabado con el club disputando la Champions tras ser campeonas de España con Lola Hernández como capitana. Ahora, la canaria buscará nuevos retos lejos del voleibol español.
Lola Hernández van den Bosch (12/07/2003) entró al colegio Heidelberg con apenas 3 años, a los 11 se apuntó a voleibol como actividad extraescolar junto al grupo de amigas de su clase, a los 19 ascendió a Superliga Femenina, a los 21 ganó la Superliga y ahora, a los 22, se despide del club y del colegio que le han acompañado durante toda su trayectoria vital y deportiva.
El crecimiento del Heidelberg y de Lola Hernández han ido de la mano en los últimos años, y tras una temporada donde han alcanzado las tres finales de competiciones doméstica y alzaron el trofeo de la Supercopa de España, Lola Hernández y el Heidelberg separan sus caminos. Al menos deportivamente hablando, porque emocionalmente, como demuestra Lola en la entrevista, será imposible separar al colegio de la idiosincracia de la jugadora canaria.
En esta segunda parte de la entrevista (pinche aquí para leer la primera parte), repasamos la carrera de Lola Hernández desde un punto de vista más personal, su profunda vinculación con su club (que primero fue su colegio) y el porqué de la decisión de dejar esta temporada «el club de mi vida» como ella misma asegura.
Pregunta: Lo que empezó como una actividad extraescolar ha acabado con el Heidelberg jugando la Champions como campeonas de Liga de voleibol ¿Te esperabas algo de lo que ha pasado?
R: No me lo esperaba, evidentemente no me lo esperaba para nada. Sí que cuando empecé a jugar al vóley el grupo de chicas de mi generación era muy bueno. Me acuerdo que en ese momento la meta final, nuestro pensamiento era: ‘ojalá competir el campeonato de Canarias, quedar primeras y luego ir al Campeonato de España’. Eran como esos pequeños objetivos.
Tampoco me esperaba que muchas de las del colegio, llegaran hasta Superliga 2. Porque cuando nosotras ascendimos a Superliga 1, quedaban todavía unas cuantas alumnas del colegio, que eran de mi generación y con las que compartí durante toda mi vida esa trayectoria de base, de juveniles, etc.
Yo creo que cuando pase un poco el tiempo miraré atrás y me sorprenderé por todo lo que he pasado, todo lo que he logrado a nivel personal, pero también como club. Si lo miras fríamente es una locura la verdad. Pero ahora mismo estoy como en una nube, procesando un poco todo, intentando ser consciente también de todo lo que se ha logrado.
P: ¿Cuándo fue ese momento, ese ‘clic mental’ que te hizo pensar: puedo ser profesional y podemos hacer cosas grandes con el Heidelberg?
R: Al principio del todo, en esas categorías inferiores si te soy sincera, no tenía ni la menor idea de que existía una liga profesional en España. De cómo se vivía el voleibol aquí en Canarias y que había un muy buen ambiente de voleibol en las Islas. La verdad que no era consciente hasta que llegamos a Primera Nacional (tercer nivel en España).
En Primera Nacional, cuando nos ofrecieron el año del COVID subir a segunda, ese año sí que me di cuenta de: ‘vale, ya estoy en una liga semiprofesional’. Porque al final Superliga 2 requiere también mucha disciplina y horas de trabajo. Y ahí fue cuando me dio ese clic.
«Cuando pase un poco el tiempo miraré atrás y me sorprenderé por todo lo que he pasado, todo lo que he logrado a nivel personal, pero también como club»
Además también el segundo año de Superliga 2, fue espectacular. Creo que solo perdimos un partido, y fue como el punto de inflexión, de darnos cuentas que estábamos preparadas para ir a Superliga, e intentar ahí primero mantenernos y de ahí ir para arriba.
P: El Heidelberg al final es un club de cantera. Y tu caso es paradigmático: una niña que entró con 3 años al colegio, que empieza a jugar a voleibol y que se convierte en capitana del club en el título de Liga y en la primera participación en Champions ¿Sientes responsabilidad por ser ese estandarte dentro del club?
R: Me ha costado mucho tener esa conciencia de saber el peso que puedo tener para el club o lo que puedo llegar a proyectar. Porque al final yo voy por cualquier sitio y a mí me van a relacionar directamente con el Heidelberg y eso al final conlleva también una responsabilidad en el día a día, en cómo te comportas, en los valores que quieres transmitir en la cancha, fuera de la cancha.
Yo lo noto muchísimo con las niñas del colegio, porque son muy cercanas conmigo, se nota que me quieren muchísimo. A lo mejor sienten ese reflejo en mí de querer ser esa persona en en el futuro. Yo fui esa niña también y nunca tuve a nadie en quién reflejarme y decir: ‘yo quiero ser esta persona’, porque no había surgido todavía nada.
«Me ha costado mucho tener esa conciencia de saber el peso que puedo tener para el club o lo que puedo llegar a proyectar»
Entonces, me siento muy muy orgullosa de ser esa primera figura en el Heidelberg y sobre todo la manera en la que lo he llevado. De manera natural, de ser muy espontánea, ser como soy, hablar mucho con todos. También tengo todavía un vínculo con el colegio porque estuve dos años haciendo las prácticas de la universidad (estudió Educación Primaria), entonces ahí también sigues creando un vínculo con los profesores. Profesores que me han dado clase a mí y de ahí a compartir la sala de profesores con ellos pues es gracioso.
Pero esos momentos es donde dices, aquí me valoran, me quieren mucho. Es como sentirme en casa, voy por los pasillos y todo el mundo me saluda con una sonrisa. O sea, hay un vínculo con todo que creo que es muy especial y yo me llevo eso, el ser y haber sido alguien especial aquí.
P: Nos comentabas desde el inicio de la entrevista (parte 1) que tenías tomada la decisión de marcharte del club desde inicio de temporada ¿Cuánto te ha costado tomar esa decisión e irte haciendo a la idea durante toda la temporada?
R: La decisión es muy meditada, evidentemente cuesta mucho dejar ir a un club que además ahora mismo está arriba y siempre va a intentar estar más arriba. Es un equipo que lucha por estar en Europa, este año se va a competir otra vez en Europa, es un club que lucha por estar en lo alto de la clasificación, jugar finales, ganarlas. Este año lo hemos demostrado y el año que viene será igual. Entonces es un club que hace las cosas muy bien y evidentemente pues cuesta dejar ir.
Pero es verdad que creo que es momento de desvincularme un poco de lo que es el club de mi vida e intentar irme a otro sitio donde nadie me conozca, nadie tenga expectativas. Simplemente ir a jugar, tener también una experiencia en otra liga, en saber cómo es vivir fuera, vivir sola, vivir con otras compañeras, hablar otros idiomas.
O sea, quieras o no, para mí es otro salto más de profesionalidad, porque aquí estoy en mi casa, tengo a mis amigas, tengo a mi pareja, tengo a toda mi familia… Y al final dar ese salto es complicado pero creo que es muy necesario.
En la selección fue cuando ya me di un poco cuenta y pensé que iba siendo hora de tomar la decisión. Porque en la selección también te desvinculas un poco de todo, estás medianamente sola, aunque sigues estando en concentración, pero te encuentras en una situación de soledad al principio y de tener otros objetivos, tener otro entrenador, todo es diferente.
Es lo que te digo, el Heidelberg se caracteriza por ser muy familiar y eso también ha llevado a que yo he crecido con las mismas personas. Entonces creo que para poder convertirme en mejor jugadora y aprender mucho individualmente y todo lo que conlleva también eso, me hacía falta irme a otro club fuera de España. Porque en España yo tenía muy claro que me quedaría aquí no quería irme a otro club.
P: De todo lo que has vivido en el Heidelberg ¿qué es lo que te hace sentir más orgullosa?
R: Sobre todo haber transmitido esos valores que a mí me dieron de pequeña e intentar dejarlo todo en todo momento. Han habido años mejores, han habido años peores, he vivido un descenso y fueron momentos muy duros. Creo que el haberme mantenido ahí todo el rato firme, haber creído en mí, porque es muy complicado ser parte del equipo pero a la vez ser de la casa. Al final yo competía, en mi posición, con compañeras que venían del extranjero y yo tenía que luchar contra ellas, en el buen sentido de la palabra, para poder ganarme el puesto y jugar. Porque también he tenido años en los que no he jugado pero he aprendido.
Creo que me quedo con todo el aprendizaje que he tenido aquí, con la mejora personal que he tenido también, no solo el aspecto deportivo, sino también aprender a ser calmada, aprender a gestionar un grupo, también a ser capitana. Es un tema que me ha sido complicado porque al final, ser una capitana con 18 años, teniendo a jugadoras con el triple de experiencia que tú y que me duplicaban la edad, evidentemente no era fácil. Pero he tratado siempre de mantener esos valores de los que te hablo. Ese espíritu Heidelberg siempre presente de tener esa garra, de ser consciente de dónde viene el Heidelberg y a dónde quiere llegar. Y creo que ese sentimiento lo he tratado de transmitir siempre, en cada partido, hasta el último punto.
P: ¿Qué significa el Heidelberg para Lola Hernández?
R: Para mí el Heidelberg es una familia, es identidad, es casa, es un lugar en el que siempre voy a poder volver de una manera u otra. Va a estar siempre presente en mi vida. Ha marcado una etapa muy grande de mi vida.
Cuando sea más grande estoy segura de que lo recordaré de una manera más nostálgica. ¿Quién ha sido tan privilegiado de poder haber vivido algo como yo he vivido? Yo creo que muy pocas personas han podido vivir algo así y creo que hay que ser conscientes, pero de una manera feliz. Yo me voy muy feliz de aquí, muy feliz.
Lloré el día que me regalaron el ramo, me hicieron esa despedida, retiraron mi camiseta, mi número. O sea, todo ese tipo de cosas. Yo lo pienso y digo ¿dónde pasa eso? Casi en ningún sitio. Y es que eso es lo que hace que el Heidelberg sea tan especial. Porque el Heidelberg da valor a la jugadora, creo que arropa muy bien.
Y después de llorar dos días seguidos, ya en el último partido de CajaSol, me daba igual, de la manera que acabara, yo me iba a ir feliz de ahí. Yo me iba a ir feliz porque es un título más que hemos logrado (el subcampeonato), es muy bonito lo vivido ahí también con todas las personas, con tanta afición nuestra y también del CajaSol. O sea, un ambiente muy de voleibol. Y haberme ido con ese ambiente, despidiéndome del club con mis amigas, porque he hecho amigas aquí. En el equipo contrario también tenía a mis amigas. Creo que todo ha ido solo.
Entonces yo lo miro y… bueno. Es que me he sentido muy feliz aquí y lo voy a recordar siempre de esa manera. Muy agradecida, sobre todo.
