La Laguna Tenerife sumó este domingo un triunfo de mucho prestigio en el fortín del Real Madrid (90-95), actual líder de la Liga Endesa. El equipo aurinegro festejó una victoria en el Movistar Arena trece años después (la única vez que venció allí al conjunto blanco fue en marzo de 2013).
Con hasta cinco jugadores en dobles dígitos de valoración, el grupo de Txus Vidorreta firmó una extraordinaria demostración de carácter competitivo para sofocar los múltiples intentos de remontada de los anfitriones. La tripleta formada por Marcelinho Huertas, Patty Mills y Gio Shermadini (67 de nota entre los tres) lideró un partido sobresaliente que los insulares dominaron prácticamente de principio y fin, pese a los 32 de valoración de Eddie Tavares al frente de la resistencia blanca.
El choque arrancó con los locales sumando de tres en tres (3/4 de inicio desde el 6,75), lo que les permitió amagar con romper pronto el encuentro (10-4), aunque los aurinegros respondieron con paciencia y entereza para hacerse con las riendas del choque. La calidad de Marce en los tiros de media distancia, un triple desde la esquina de Tim Abromaitis y las continuaciones de Gio Shermadini igualaban fuerzas: 17-18, tras un acierto de Aaron Doornekamp desde más allá del arco.
Solo las pérdidas impedían a los tinerfeños sentirse más cómodos, si bien con el paso de los minutos, el buen hacer atrás, las segundas opciones en ataque y los lanzamientos bien seleccionados, allanaban los mejores minutos de un equipo, el canarista, que alcanzaba por momentos una renta de diez puntos (22-32, 25-35).
No se hizo de rogar la reacción de los locales, que aprovecharon las visitas de Andrés Feliz y la envergadura de Len y Tavares para intentar estrechar el cerco: 32-35, tras un parcial de 7-0. Lejos de verse intimidado, La Laguna Tenerife aguantó el tirón, exprimió su fluidez ofensiva y firmó varias acciones de mérito, incluido un 2+1 de Rokas Giedraitis y un triplazo de Patty Mills para irse a la pausa cuatro arriba (41-45).
Tras el paso por vestuarios, el Canarias mantuvo el nivel y alimentó sus opciones sumando argumentos a la causa. La chispa de Jaime Fernández, que tuvo incluso que retirarse a vestuarios para recibir cuatro grapas en la nuca por un golpe; o los intangibles de los Tim Abromaitis, Thomas Scrubb, Aaron Doornekamp y compañía, junto a varias asistencias de lujo de Fran Guerra al poste bajo; los puntos en momentos clave de Mills y Huertas; y un Gio infalible en la pintura y en el tiro libre, eran demasiadas razones de peso para dejar ir el partido.
Y eso que el Real Madrid lo intentó con todo, especialmente a partir de los balones interiores a Tavares y de la capacidad anotadora de Andre Feliz desde la dirección. No le bastó a los madridistas, sobre todo, porque se topó con un señor equipo, el aurinegro, muy curtido ya en estas batallas. Un triplazo de Patty al poco de acabar el tercer cuarto, para el 60-68, dejó bien claro que mucho tendría que sudar el rival en el último cuarto para contrarrestar el ímpetu de un Canarias empeñado en llevarse la victoria de una pista donde este año sólo ha ganado el Barça.
Metidos ya en el último cuarto, el Real Madrid apretó lo suyo con varios arreones de por medio (69-70, 79-81), pero encontró siempre una brillante respuesta de los tinerfeños. Un triple de Marce para el 81-86, a 2:27 del final, dio paso a un epílogo marcado por la incertidumbre y los intentos frustrados de los locales por remontar un partido al que La Laguna Tenerife se aferró con puño de hierro.
A los canaristas no les tembló el pulso y salieron airosos del intercambio final de tiros libres para llevarse un triunfo de muchísimo mérito, una victoria de postín trabajada de principio a fin con un plan de partido diseñado de manera meticulosa y perfectamente ejecutado por un bloque con calidad, carácter y ADN competitivo a prueba de bombas.