Aleksandra y el camino hacia ‘donde ser feliz en un lugar’

De ver el Teide por la ventanilla del avión de niña a liderar el vestuario del Costa Adeje Tenerife: la trayectoria de una guerrera que ha construido su vida entre Polonia y Canarias.

Hay momentos que consiguen resumir años de una vida en apenas unos segundos. Para Aleksandra Zaremba, uno de ellos llegó antes del estreno de temporada en Liga F Moeve ante el FC Barcelona, cuando Aithiara se acercó para colocarle el brazalete de capitana.

“Llevar el brazalete es solo la imagen, pero es mucho más importante todo lo que lleva atrás”, explica Aleksandra. Al recordar aquel instante reconoce que sintió “nervios y cómo se me ponían los pelos de punta”. Un momento especial para una futbolista que lleva nueve temporadas vinculada al club y que ha crecido en él desde pequeña.

Esta temporada comparte la capitanía con Patri Gavira, Pisco y Aithiara, algo que afronta con especial orgullo. “Formamos un muy buen grupo, nos conocemos desde hace muchísimos años y esa sinergia se nota bastante”, señala.

A sus 25 años, Aleksandra ha vivido buena parte de su trayectoria deportiva en Tenerife. Llegó a la isla con apenas cinco años y pronto encontró en el fútbol una de sus grandes pasiones. “Lo único que quería era jugar y vivir cosas nuevas para ir aprendiendo”, recuerda.

También desde pequeña mantuvo el vínculo con Polonia, donde viajaba con frecuencia para visitar a sus abuelos. En los regresos a Tenerife había una imagen que esperaba encontrar desde la ventanilla del avión: el Teide.

“Ver por la ventanilla del avión el Teide era una sensación muy bonita, se me iluminaba la cara. En esos momentos sabía que estaba contenta por volver”, cuenta. Una imagen que, con el paso de los años, terminó asociando a la sensación de regresar a casa.

Sus raíces polacas siguen presentes en su día a día. “Mi madre sigue cocinando muchos platos de Polonia y casi siempre hablamos en polaco”, explica. Los viajes para visitar a sus abuelos fueron también una de sus principales conexiones con el país: “Viajaba mucho a Polonia para verles, era lo que más me conectaba de allí”.

Tenerife es hoy el lugar donde ha construido su vida y su carrera deportiva. Después de su debut en la máxima categoría con 15 años y de cerca de 180 partidos en Liga F, Aleksandra continúa siendo una de las futbolistas con más recorrido dentro del vestuario blanquiazul.

Fuera del fútbol, el mar es uno de sus espacios para desconectar. El surf es otra de sus pasiones y encontrar un momento junto al agua le ayuda a dejar atrás el ritmo del día a día. “Encuentro calma y felicidad viniendo al mar. Me doy un baño, me siento en la toalla mirando y escuchando el sonido del mar y desconecto del día a día”, explica.

Entre Polonia y Tenerife, entre los recuerdos de aquella niña que miraba el Teide desde la ventanilla del avión y la responsabilidad que hoy asume dentro del vestuario, Aleksandra ha construido una historia ligada al club y a la isla. “Este equipo y esta isla para mí se resumen en dónde ser feliz en un lugar”.