La puerta 9 del Heliodoro Rodríguez López se ha convertido en el altar de la afición para recordar y rendir homenaje al futbolista madrileño que ha fallecido este martes.
El 3 de noviembre de 2026 queda ya marcado para la eternidad del CD Tenerife y del fútbol y deporte canario. Esta fecha será siempre recordada como el día en que falleció el futbolista del CD Tenerife, Jesús de Miguel, a los 30 años de edad. Falleció haciendo lo que más le gustaba, jugando al fútbol, en un choque violente que, más de un día después de lo sucedido, aún duele ver.
A las 8:00 horas de este fatídico martes, Jesús de Miguel fallecía en el Hospital Universitario Virgen de la Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife. Así lo comunicaba su club, al que había llegado en verano de 2025, a las 8:31 horas de la mañana. A partir de entonces, llegó una ‘avalancha’ de muestras de cariño.
Primero fueron las redes sociales, clubes de Canarias, España, Europa y el resto del mundo, así como futbolistas de todas las latitudes mandaron sus menajes de condolencias a familias, amigos y compañeros. También personalidades y entidades del mundo del deporte se unieron a las muestras de dolor. Más tarde, sería en las urgencias del propio hospital donde los jugadores, directiva y demás personal del CD Tenerife se reunían para expresar su dolor a sus familiares.
Pero la familia blanquiazul, que es infinita, y recorre no solo Santa Cruz, no solo Tenerife, sino buena parte del globo terráqueo, se volcó para recordar y homenajear a su futbolista. De manera espontánea durante la mañana, los primeros aficionados se acercaban a la puerta número 9 del Heliodoro Rodríguez López, la de su dorsal, para dejar flores y notas escritas en papel.
Poco a poco, ese pequeño rincón de Santa Cruz de Tenerife se convirtió en lugar de peregrinaje para todo el tinerfeñismo, que quiso mostrar su respeto y homenajear a su jugador en esa misma puerta a las 18:00 horas. Un minuto de silencio, aplausos, cánticos o la lectura de una carta fueron el homenaje que rindió la marea blanquiazul a Jesús de Miguel.
«Hasta que no lo ves oficial quieres creer que es todo mentira y que nada de lo que pasó ayer es real», asegura a este medio una aficionada visiblemente afectada. «Se nos va a quedar siempre el miedo de entrar a un estadio. Que nuestro mayor miedo no sea salir con cero puntos, sino que no pase nada. Venir aquí al final es porque todos sienten lo mismo y se sienten como una familia», relataba.
Entre velas que se seguían encendiendo y ramos de flores que no paraban de llegar, el improvisado altar que construyó la afición tinerfeña se iba haciendo cada vez más grande. Con la caída de la noche, el fuego de las velas se fue haciendo dueño de un paisaje, como este 3 de noviembre, cada vez más oscuro.
«No teníamos el cuerpo para más. Pero yo creo que no solo nosotros, sino en Santa Cruz en general hoy hay un silencio raro», explica un aficionado que se enteró del fallecimiento del jugador mientras hacía deporte en la playa con su padre. «Venimos a hacer un acto de presencia y a dejarle flores, es lo mínimo que podemos hacer para uno de los nuestro», afirma.
Una goteo incesante de gente ha ido apareciendo durante la tarde de este martes por esa puerta 9 del estadio Heliodoro Rodríguez López, y seguirá así durante buena parte de la noche, a pesar de una lluvia que acompaña hoy la gris estampa que se ha vivido en la isla de Tenerife. Una conmoción que recorre todo corazón que late de blanquiazul, que desde este lunes ha estado alentando a su jugador pero que tristemente ha sufrido la más amarga de las derrotas.
