Los jugadores del CD Tenerife portarán crespones, en señal de luto, en memoria de Domingo de la Torre Goya, socio número 60 del club; de Sigbjørn Lyng, padre de la osteópata del primer equipo; y de Luis Álvarez Giat, futbolista del primer equipo isleño entre 1959 y 1961, fallecidos recientemente, guardándose también un minuto de silencio. Un abrazo a su familia, amigos y allegados. DEP
El exfutbolista del CD Tenerife Luis Álvarez Giat (Santa Cruz de Tenerife, 1936) falleció a los 90 años de edad. Formado en el Arguijón de La Cuesta y campeón de la Liga Regional con el Real Unión de Tenerife en 1958, jugó ocho partidos como blanquiazul en las dos temporadas (59-60 y 60-61) en las que estuvo adscrito al representativo, pese a no participar en el ascenso a Primera División al ser traspasado a mitad de curso al CD Numancia.
Los jugadores del equipo tinerfeñista portarán crespones negros en el encuentro del próximo lunes en el Heliodoro Rodríguez López ante el Girona CF y, además, se guardará un minuto de silencio también en memoria de Domingo de la Torre Goya, socio número 60 del club, y de Sigbjørn Lyng, padre de la osteópata del primer equipo blanquiazul.
Luis Álvarez se desempeñó siempre como extremo derecho, aunque su llegada al CD Tenerife, a las órdenes de Ignacio Urbieta —y tras su cese bajo la dirección de Heriberto Herrera— le obligó a cambiar al flanco izquierdo, un puesto “que me era casi desconocido”, como reconoció en una entrevista con el periodista Álvaro Castañeda días después de dejar la entidad.
Había debutado como jugador profesional en la jornada de apertura de la Liga de Segunda División 59-60, en la que el CD Tenerife cayó en la visita al Rayo Vallecano (2-1, Seoane). Repitió en el once de la semana siguiente —con derrota (1-2, Seoane) ante el San Fernando— y cayó en un ostracismo que no acabó hasta la llegada al banco de Herrera, que lo incluyó en el equipo —cuando solo se permitía el cambio de portero— en otras seis ocasiones, una de ellas en la Copa del Generalísimo.
La consolidación el curso siguiente de una delantera casi inamovible que llevó al CD Tenerife a su primer ingreso en la élite en mayo de 1961 —Zubillaga, Santos, José Juan, Padrón y Domínguez, además de Vicedo, y Julito— volvió a tropezarse en el camino de Luis Álvarez, al que la llegada desde la UD Las Palmas del grancanario Paquillo Vega terminó de opacar definitivamente.
Un acuerdo con el CD Numancia, propiciado por el interés de su entrenador —el también tinerfeño Andrés González, Caramelo— permitió el traspaso del futbolista hasta la capital soriana, donde jugó con mucho más protagonismo el resto de la temporada 60/61 y tres más —los todavía recordados Dorados 60— en una representación isleña que luego incluiría a otro exblanquiazul como el medio volante toscalero Ángel Alemán.
DEP