Yeremy Pino ha encendido las alarmas en la selección española. El futbolista grancanario acabó tocado el partido ante Uruguay después de una mala caída sobre el hombro izquierdo y queda pendiente de evolución para saber si podrá volver a competir en lo que resta del Mundial. La primera preocupación apuntaba a una posible fractura de clavícula, pero las pruebas médicas realizadas posteriormente rebajaron el diagnóstico.
La Real Federación Española de Fútbol confirmó que el jugador no sufre fractura y que padece un esguince acromioclavicular, una lesión que no le descarta de forma definitiva para el torneo, aunque sí compromete seriamente su disponibilidad inmediata. La propia Federación señaló que su evolución marcará los plazos, por lo que el atacante queda en manos de los servicios médicos de la selección en plena fase decisiva del campeonato.
El contratiempo llega en un momento delicado para Luis de la Fuente, que pierde profundidad en las bandas justo antes de las eliminatorias. Yeremy había ganado peso como recurso de refresco en la Roja, capaz de agitar partidos desde el costado, romper al espacio y ofrecer una alternativa vertical en los minutos finales. Su ausencia, aunque sea temporal, reduce el margen de maniobra del seleccionador.
El golpe no fue el único problema físico que dejó el duelo ante Uruguay. Nico Williams también terminó lesionado, en su caso con una dolencia muscular en el aductor derecho tras una acción dura durante el encuentro. Ambas lesiones han sido calificadas como de grado moderado, lo que mantiene abierta la puerta a un regreso si España avanza rondas, pero complica su presencia en los próximos compromisos.
Para Yeremy, natural de Las Palmas de Gran Canaria, el Mundial queda ahora en pausa. El extremo deberá esperar la respuesta de su hombro en los próximos días para conocer si aún puede tener protagonismo en la cita. España, mientras tanto, cruza los dedos por recuperar a uno de sus futbolistas más desequilibrantes en un tramo del torneo en el que cada baja puede cambiar el plan.