El exjugador y excapitán de la UD Las Palmas analiza la situación del club amarillo desde Ferrol, donde ya es capitán general de un equipo que lucha por volver a Segunda División. El jugador conoce de primera mano a Juan Manuel Rodríguez, con el que coincidió dos años y medio en el filial de la UD: «Creo que intentar cerrar la portería es por donde primero tiene que tocar el equipo»
Un máster en Juan Manuel Rodríguez tiene Fabio González. El canterano amarillo coincidió, en el filial, con el actual entrenador de la UD Las Palmas. «Llegó para darnos toda la confianza del mundo» rememora el ahora jugador y primer capitán del Racing de Ferrol sobre el técnico que desde la semana pasada comanda una nave amarilla que parece ir a la deriva.
Con su presente en Ferrol, pero con la mirada puesta en Gran Canaria y en su UD Las Palmas, así vive Fabio González desde el pasado mes de enero, cuando aterrizó en tierras gallegas. En esta conversación, el excapitán amarillo desgrana algunas claves del trabajo que realizó Juan Manuel Rodríguez en 2017 con el filial y que se pueden trasladar al momento actual de la Unión Deportiva y explica como pueden estar sintiendo los jugadores de la casa estos momentos de presión.
Lea aquí la primera parte de la entrevista
Pregunta: No sé si te da tiempo a ver los partidos de la UD Las Palmas esta temporada ¿Cómo estás viviendo la situación actual del equipo.?
Respuesta: Sí, bueno, yo desde que salgo de la Unión Deportiva, sigo todo diariamente y si el calendario me lo permite, veo todos los partidos. Lógicamente están en situación de cambio de entrenador, que nunca es plato de buen gusto. Yo creo que intentar cerrar la portería es por donde primero tiene que tocar el equipo. Y bueno, yo creo que todo lo que se habla de las bajas, de esa mala racha en el tema de tener que operar a cuatro futbolistas de menisco, por ejemplo, es algo que yo muy pocas veces he visto en el fútbol.
Tener que operar a cuatro futbolistas de menisco, por ejemplo, es algo que yo muy pocas veces he visto en el fútbol
Se une esa pizca de mala suerte, de lesiones, con una mala racha de resultados y acaba cayendo el míster. Ahora viene Juan Manuel, que yo lo conozco muy bien, he estado dos años y medio con él, y yo creo que viene también a raíz de eso, de cerrar la portería, de intentar hacer hermética esa portería y evitar que todos los partidos tengan que meter cuatro goles para poder ganar.
P: Justamente, tú tienes la experiencia parecida con Juan Manuel en el filial. En 2017 llega en la jornada 14 a aquel equipo. Por intentar entender lo que ha pasado ahora en la Unión Deportiva ¿Cómo es Juan Manuel en ese primer impacto cuando llega en momentos de dificultad y como recuerdas aquel ‘aterrizaje’ en el filial en 2017?
R: Juan Manuel cuando viene ese año, nosotros éramos un equipo recién llegado a la Segunda División ‘B’. Había jugadores que habían estado en la categoría, pero otros muchos que estábamos jugando de titulares no habíamos pisado esa Segunda ‘B’, y quizás nos sentíamos más pequeños que el resto. Por cualquier motivo ibas a jugar contra el Recreativo de Huelva, o contra el Real Madrid Castilla y quizás te sentías un poco más pequeño. Y él llegó para darnos toda la confianza del mundo, intentó animarnos. Recuerdo que ahí estábamos a 10 o 12 puntos de salir del descenso, una barbaridad, y nos acabamos salvando.
Juan Manuel te da esa confianza, ese día a día, esa exigencia máxima en cada duelo, el otro día escuchaba a Alex Suárez diciendo que tenían que apretar el culo y me recordaba a ese 2017. Recuerdo ese 2017 que era esa exigencia máxima, que nadie tenía el puesto asegurado y que sabías que una mala acción te podía llevar al banquillo. Quizás jugar con esa tensión te hace llevarte al máximo, no sé si él habrá cambiado, pero sé que en esa época nos exigió muchísimo e hicimos del Anexo un fortín, que fue lo que nos dio la vida. Vinieron al Anexo equipos de categorías superiores, recuerdo el Extremadura con Enric Gallego, equipos muy potentes de esa época y que iban al Anexo y le ganábamos.
Ese rigor táctico-defensivo era lo que nos daba la vida. Ya el otro día lo pudimos ver con ese medianamente 5-4-1 o 5-2-3 que planteó en el partido de Castellón. Es más o menos yo creo que por donde van los tiros, intentar cerrar la portería y maximizar lo que tengamos arriba y meterla.
P: Se habla y se critica mucho de la confección de plantilla, los problemas en el lateral izquierdo, las dudas con los defensas…
R: Al final son situaciones que te toca vivir. Yo que leo redes y que lo veo desde fuera, se le critica a Luis (Helguera) el tema que casi siempre se le pregunta de la confección de la plantilla pero al final son decisiones.
Está el lateral izquierdo, pero también en el lado derecho se han lesionado los dos. Valentín (Pezzolesi), que yo ya cuando estaba ahí en Las Palmas lo veía que iba a ser un pedazo de jugador, ha suplido muy bien ese carril, incluso para mí está siendo de los más destacados del equipo. Son situaciones que te toca vivir. El año pasado Enrique (Clemente) fue yo creo que el mejor lateral izquierdo de la categoría, que mucha gente dudaba de su nivel. Al final desde dentro se ven muchas cosas que desde afuera no vemos, y también por eso no me gusta opinar, porque yo lo veo desde afuera y lo veo como un simple aficionado más, como lo vemos todos.
El club también fichó cinco centrales, quizás también pensando en ese lateral izquierdo, y ha resultado que por ese lateral izquierdo hay mucha rotación. Pero yo creo que no se le tiene que echar la culpa al lateral izquierdo que juegue en un partido. Aquí esto es un equipo y todos atacamos, todos defendemos y lógicamente hay que hacer autocrítica e intentar mirar hacia adelante e intentar que el equipo vuelva al nivel que dio el año pasado.
P: Algunos jugadores con más peso, Kirian o Álex Suárez por ejemplo, se les nota muy nerviosos y están lejos del nivel que se espera de ellos. Desde tu experiencia como jugador ¿cómo se viven estos momentos?
R: Es una situación complicada porque Alex y Kirian, por ejemplo, que me lo acabas de nombrar, sienten el club como suyo. Entonces, cuando las cosas no van bien, quizás los que más sienten el club son los que más presión se meten a ellos mismos porque quieren que las cosas vayan bien. También les afecta más que alguien que sientes como tu familia, como puede ser la afición o en la ciudad se te critique. Lo sientes más tuyo que quizás otro jugador que venga de fuera y que dice bueno, a mí me critican, pero yo a lo mejor el año que viene estoy en otro equipo. Entonces, cuando sientes el club es mucho más complicado. Y a nivel individual, cuando el grupo no va bien, destacar en un grupo que no va bien es muy complicado. Pero yo creo que hay mimbres suficientes para sacar eso adelante y llevarlo a donde se merece, como lo hicieron el año pasado.
En un club como la Unión Deportiva de Las Palmas, la afición necesita verte competir, no todos los partidos, sino todos los minutos.
Yo recuerdo el año del COVID, que nos tocó vivir algo parecido. Fuimos a Gijón y perdimos 4-0 y se puso la cosa un poco tensa, pues porque lógicamente en un club como la Unión Deportiva de Las Palmas, la afición necesita verte competir, no todos los partidos, sino todos los minutos. Y lógicamente estar en Segunda División, de mitad de tabla hacia abajo, es una decepción para el club y para la afición. Yo desde fuera lo veo de esta manera y espero que ahora que les viene un partido muy muy importante contra la Real ‘B’, puedan sacarlo y puedan ganar en casa sobre todo para levantar el ánimo.
P: Y como dices, desde fuera, viviéndolo ahora como aficionado, no sé que te pareció la imagen del Estadio el otro día con la gente saliendo después del tercer gol
R: Creo que eso es algo muy muy difícil de analizar. Porque una persona que trabaja un lunes y está en el estadio pasando frío a las 10 de la noche y tu equipo va perdiendo 0-3 en casa, pues lógicamente lo primero que piensas es me voy a mi casa porque mañana me tengo que levantar a las 7 de la mañana para ir a trabajar. Yo desde fuera intento también ponerme en la piel de la afición, pero me pongo en la piel de los compañeros que he tenido, que están dentro del campo y te aseguro que ellos están pasando más vergüenza que nadie.
Están al final puestos en el foco de todo y es una situación muy complicada. A mí me tocó también vivir partidos de 8.000 o 6.000 personas en el Estadio Gran Canaria y casi que silbándonos. Cuando vienen los momentos felices, el otro día por ejemplo vi una foto de ese ascenso en 2023, hay que recordar cuando las cosas iban muy mal para no creer que estamos en la nube. Y cuando ahora estamos con las cosas muy mal pensar que todo se puede cambiar, que lógicamente esa autocrítica dentro del vestuario tiene que haberla, que ellos mismos han salido y han dicho que ya la están haciendo. Pero tienen que mirar hacia adelante y espero que puedan sacar la situación adelante.
